
En la Comunidad de Barcelona conviven misioneros de diferentes edades y procedencias, dedicados a diversos ministerios y servicios pastorales.
La comunidad anima la vida espiritual del Templo San Vicente de Paúl, punto de encuentro y oración para muchos fieles de la ciudad. Desde allí, los misioneros paúles acompañan la vida parroquial y promueven la evangelización, la formación cristiana y la caridad, en estrecha colaboración con las Hijas de la Caridad y otras ramas de la Familia Vicenciana.
En esta casa confluyen también importantes servicios vicencianos: la Dirección Provincial de las Hijas de la Caridad de Barcelona, la Parroquia de San Severo y San Vicente de Paúl y diversas obras sociales y pastorales al servicio de los más necesitados.