Testimonio de Humberto García Treto, seminarista de la Provincia San Vicente de Paúl – España

Desde el 8 hasta el 18 de enero Andújar acogió con alegría y entusiasmo la presencia de los misioneros Paúles y de las Hijas de la Caridad, con motivo del octavo centenario de la aparición de la Virgen de la Cabeza en los alrededores de dicha localidad y para ello se desarrolló una misión, cuyo objetivo principal era la revitalización y renovación del espíritu cristiano en las disímiles parroquias de la Ciudad.

En estos días puedo decir que la acogida de los feligreses fue muy cálida y me sentía como un miembro más de sus familias. A medida que transcurría la misión se celebraron varios encuentros en los institutos y colegios de la zona, donde los misioneros compartían sus experiencias y también interactuamos con los estudiantes a través de diferentes dinámicas y juegos. En las casas de familia, según mi parecer, se respiraba un ambiente muy familiar, de cercanía, de encuentro, donde cada uno estaba invitado a compartir sus experiencias de vida, así como su relación con el Señor y con los hermanos.

Estos días para mí, fueron unos momentos de mucha bendición y un regalo que me hizo el Señor, ya que como joven misionero pude constatar la fe viva de un pueblo que tiene sed de Dios, que quiere acercarse a la Iglesia, que el Evangelio late con mucha fuerza entre jóvenes y ancianos y en toda clase de personas, no importa su condición social, racial o edad, que están ávidos por conocer a ese Jesús humano, que sale a nuestro encuentro en el rostro de muchos misioneros que dejan todo y todos para llevar la alegría y el frescor del Evangelio que ilumina hoy día muchas realidades complejas y duras que sufre nuestra sociedad moderna.

Estas misiones populares son una oportunidad para dejarse interpelar por el Señor y hacer una pausa en el camino, y revisar cómo va mi relación con el Señor, con mi familia, con mis amigos, con las personas que me rodean. De preguntarme: ¿Soy fiel a ese compromiso que adquirimos al ser bautizados de ser discípulo-misionero? ¿Me llama el Señor a ser misionero? En la Parroquia donde vivo ¿cómo puedo colaborar en algún ministerio de evangelización?

Puedo decir que esta misión marca en mí un antes y un después de lo que es ser misionero paúl, ya que sentí que la Iglesia no es un edificio o un conjunto de piedras más o menos bonito, con tal o cual arquitectura, sino que la Iglesia es mucho más que eso, la Iglesia es todos los bautizados que son llamados a evangelizar con la palabra y el testimonio. Sentí que la Iglesia de Andújar está muy viva, que tiene un corazón saludable que palpita, una Iglesia que todos juntos, pastores y laicos, van caminando hacia el encuentro del Señor, con una única alma. Es por ello que podemos decir sin miedo a equivocarnos que Andújar está en misión, es una Iglesia en salida.

Humberto García Treto, C.M.

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