Benedicto XVI, “fiel servidor del Evangelio y de la Iglesia”

Benedicto XVI ha muerto. La Iglesia católica está de luto. El Papa emérito falleció el sábado día 31 del pasado y recién terminado año 2022 a los 95 años. Según confirmó el Vaticano, la muerte se produjo de forma natural a las 9,34 horas de la mañana, en su habitación del Monasterio Mater Ecclesiae, donde residía desde su renuncia al papado en el año 2013. Su cuerpo será llevado, el lunes día 2 de este mes de enero, a la basílica de San Pedro para el velatorio oficial. El funeral será el jueves 5 de enero en la Plaza de San Pedro, a las 9,30 horas de la mañana, celebración que, lógicamente, presidirá el Papa Francisco.

 Si tuviéramos que recoger todo lo que se ha escrito durante estos días sobre su vida, su persona, su pensamiento, su trayectoria intelectual (profesoral y teológica) su actividad pastoral, su intenso ministerio petrino, la calidad y hondura de su ejercicio papal, sus encíclicas y exhortaciones…, tendríamos que llenar un espacio absolutamente inabarcable. Por eso -y porque la mayor parte de lo anterior está ya escrito y publicado en multitud de medios de comunicación eclesiales y generalistas- voy a sintetizar algunos hitos principales de su vida, de su persona y de su ministerio.

Joseph Aloisius Ratzinger nació el 16 de abril de 1927, en un pequeño municipio de Baviera (Alemania). Fue el tercero y el más joven de los hijos de Joseph Ratzinger y de María Rieger. La guerra obligó a Ratzinger a ir a filas a los 16 años. Desertó casi al final de la guerra y fue prisionero de los soldados aliados. Tras el conflicto, volvería al seminario y estudiaría en las Universidades de Freising y Múnich.

El 29 de junio de 1951 fue ordenado sacerdote junto a su hermano Georg en la catedral de Freising. Celebró su primera misa en la parroquia de San Oswaldo, en Traunstein, y el 30 de julio de 1951, junto a su hermano, en Rimsting, lugar de nacimiento de su madre. Un año después, fue destinado ya al seminario como profesor. Al poco tiempo, llegó a la cátedra teológica de las Universidades de Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona. En el Concilio Vaticano II, fue asesor del cardenal de Colonia, y se mostró como uno de los grandes teólogos de dicho Concilio. El 24 de marzo de 1977, fue consagrado arzobispo de Múnich y Frisinga, y el 27 de junio, Pablo VI lo nombró cardenal con el título de Santa Maria Consolatrice al Tiburtino. El Papa Juan Pablo II le llamó, en 1981, para ocupar la prefectura de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Fue elegido Papa la tarde del 19 de abril de 2005, a los 78 años. Tomó el nombre de Benedicto XVI y se convirtió en el octavo Papa alemán y en el pontífice número 265 de la Iglesia. Benedicto XVI fue elegido al segundo día del cónclave, en la cuarta votación, siendo uno de los cónclaves más rápidos de la historia. Benedicto XVI se presentó en la “logia” de la basílica de San Pedro así: “Después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”. En la misa que celebró con los cardenales en la Capilla Sixtina, al día siguiente de ser elegido Papa, manifestó la prioridad de su ministerio petrino: “Al emprender su ministerio, el nuevo Papa sabe que su tarea es hacer resplandecer ante los hombres y mujeres la luz de Cristo, no la propia luz, sino la de Cristo… Sólo pretendo servirle a Él dedicándome totalmente al servicio de su Iglesia”.

Benedicto XVI era un intelectual, con un grandísimo, amplísimo y profundísimo bagaje teológico. Tenía en su haber la escritura y publicación de más de una treintena de libros e innumerables artículos. Ya como Papa, tres fueron sus encíclicas: “Deus caritas est” (25-12-2005), “Spe salvi” (30-11-2007) y “Caritas in veritate” (29-06-2009). En la primera de ellas, plantea el amor hacia el prójimo como una obligación para la Iglesia. En la segunda, trata la esperanza como “elemento distintivo de los cristianos”. Y en la tercera, define la caridad como “vía maestra de la Doctrina Social de la Iglesia”, a la que están llamados todos los cristianos, orientados por los criterios de la justicia y el bien común.

Su cuarta encíclica vio la luz en el pontificado de su sucesor el Papa Francisco. Pues “Lumen fidei”, aunque firmada por Francisco, es un texto a cuatro manos entre el Papa alemán y el Papa argentino. No obstante, es “Jesús de Nazaret” su obra culmen, en la que Benedicto XVI-Joseph Ratzinger rescata para el gran público “al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, el Jesús histórico, una figura históricamente sensata y convincente”.

Como Papa, realizó un total de 25 viajes apostólicos. Su primer viaje fue a los cuatro meses de su elección, dirigiéndose a Colonia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, idéntica misión que le llevó a Sydney en 2008 y a Madrid en 2011. Destaca también su peregrinación a Tierra Santa, en mayo de 2009, su visita a Turquía, en 2006 o a Líbano, su último viaje al extranjero, en septiembre de 2012. Muy importante fue su viaje a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), que tuvo lugar en Aparecida, Brasil, en mayo de 2007.

En la mañana del lunes 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI anunciaba su renuncia al pontificado, que sería efectiva a partir del 28 de febrero a las 20,00 horas, cuando puso rumbo a Castel Gandolfo, antes de trasladarse hasta el final de sus días al Monasterio Mater Ecclesiae. De esta manera, Benedicto XVI se unía a la lista de los Papas eméritos: Benedicto IX, Celestino V y Gregorio XII. La noticia la manifestó el propio Benedicto XVI durante el Consistorio ordinario para estudiar algunas causas de canonización: “Os he convocado a este Consistorio, no solo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”.

Benedicto XVI, desde su renuncia, pasaba la mayor parte de los días en su despacho, junto a sus libros y sus discos, en el monasterio Mater Ecclesiae, con su siempre inseparable secretario personal, el arzobispo Georg Gänswein. Hoy ya descansa en la casa del Padre. El mejor epitafio de Benedicto XVI lo ha proclamado el Papa Francisco en el rezo del ángelus del domingo 1 de enero de 2023: “Fue un fiel servidor del Evangelio y de la Iglesia”.

Celestino Fernández, C. M.

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