
Del 8 al 12 de abril del presente año, nos reunimos en la casa de Celje, Eslovenia, los Visitadores que formamos parte de la CEVIM, a excepción del Visitador de la provincia de San Cirilo y San Metodio que, por razones de la situación tan complicada que está viviendo Ucrania, no pudo desplazarse. Tuvimos la gracia de que nos pudieron acompañar los Asistentes Generales PP. Nelio Pereira y Rafal Kopystynski. También, de alguna forma, formaron parte de esta reunión los indispensables “traductores” a los que agradecemos su magnífico trabajo y su paciencia a la hora de intentar traducir las intervenciones a la sazón de los ritmos de cada uno de los que interveníamos.
El tema central de nuestra reflexión vino dado por el número 10 de la Constituciones: “La Congregación de la Misión… puede afirmar de sí misma, como la Iglesia toda, pero de un modo peculiar, que la misión de evangelizar constituye su gracia y vocación propia y expresa su verdadera naturaleza”. Para desarrollarlo tuvimos la suerte de contar, en primer lugar, con Mons. Anton Stress, C. M., Arzobispo emérito de Ljubliana, que vertebró en dos sesiones el tema “La misión de evangelizar hoy”. Con claridad meridiana buscó profundizar en las raíces evangelizadoras a las que estamos llamados recordándonos la misión que tenemos encomendada: “Porque si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, sino que se me impone como necesidad. ¡Ay de mí si no evangelizare! (1 Cor 9, 16)”. La Iglesia no tiene una misión… la misión de Cristo tiene una Iglesia. Esto lo expresa claramente el Papa san Pablo VI en EN, al afirmar: “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar…”. Así pues, la recomendación es clara, es preciso volver al horizonte de la evangelización como condición fundamental para la vitalidad y renovación de la Iglesia y de nuestra misma Congregación, sobre todo si queremos conservar el frescor, impulso y fuerza para anunciar el Evangelio con credibilidad. Porque, como decía, san Juan Pablo II “la misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones” (RM, 2). A partir de aquí fue, poco a poco, creando un perfecto engranaje de temas actuales que necesitan respuesta: conversión, secularización, laicidad, cultura, compromiso social, pobres… y, desde luego, no ceder al derrotismo sino dejarnos conducir por el Espíritu que “hace todas las cosas nuevas”. Personalmente venían a mi mente aquellas palabras del Papa Benedicto XVI: “Sea como fuere, evangelizar no significa solo enseñar una doctrina, sino anunciar al Señor Jesús con palabras y hechos, esto es, convertirse en instrumento de su presencia y acción en el mundo”. Nadie anuncia lo que jamás ha vivido y atestiguado. La hora actual es la hora de los testigos. Este es el mayor desafío hoy: la significatividad de nuestra presencia cristiana en el mundo.
En segundo lugar, intervino el P. Branko Cestnik, claretiano, con la conferencia “La predicación misionera y el primer anuncio”. En la actualidad se necesita volver a lo esencial de la predicación misionera como primer anuncio. Temas como la iniciación a la oración a partir de la Palabra; crear pequeños grupos que se conviertan en levadura; acompañamiento personal; ayudar a discernir las actitudes y la conversión moral; una catequesis de contenidos fundamentales; iniciación a los sacramentos; pertenencia a la Iglesia que peregrina hacia la Casa del Padre; no tener miedo a la salida misionera, a ofrecer y vivir la fe… fueron magistralmente desarrollados en su ponencia. Quizás, al final, podríamos quedarnos con la necesidad urgente de activar los elementos regeneradores de lo más genuino de nuestra fe para propiciar un laicado más comprometido que, en la diversidad de formas, llegue con garra evangelizadora a los ambientes diarios siendo fermento de la necesaria transformación de nuestra sociedad cara a la construcción del Reino de Dios.
En tercer lugar, un viejo conocido y experto vicenciano, el P. Erminio Antonello, C.M., disertó sobre el tema “La acción evangelizadora de la Congregación de la Misión y la predicación misionera”. Su aportación fue en el sentido de preguntarse de dónde debe nacer la palabra y la labor del misionero. La predicación oral y el testimonio vital no deben separarse nunca. Jesús no nos salvó por su predicación de la Buena Nueva sino por su pasión, muerte y resurrección: a través de las obras salvadoras, que son expresión suprema de su amor incondicional a la humanidad. Jesús es el testigo y el modelo a seguir para todos y nos sigue urgiendo hoy: “Seréis mis testigos… hasta el confín del mundo” (Mt 28,18-19). Como dice EN 26, “evangelizar es en primer lugar dar testimonio” o RM 42, “el testimonio de la vida cristiana es la primera e irreemplazable forma de misión”. En definitiva, dar contenido a lo que el Papa Francisco dice tantas veces “vivir el Evangelio es la contribución más importante que podemos hacer” (10.05.2023).
A partir de todas estas reflexiones, la jornada de este día, concluyó con la revisión de los compromisos asumidos en la Asamblea General 2022 y en el anterior encuentro CEVIM de 2023 que tuvo lugar en Polonia. Así como responder a una carta que el Superior General nos envió a los participantes de este Encuentro planteándonos algunos temas y nuestra opinión sobre los mismos. Para todo este trabajo nos reunimos por grupos lingüísticos con el fin de poder tratar los temas, al día siguiente, en plenario.
El día 10 de abril fue muy intenso en todo su quehacer especialmente porque el plenario debe reunir muchas opiniones y visiones distintas: cultura, forma de pensar, idiomas… para poder decidir y responder en común. Los secretarios presentaron las conclusiones a las que habíamos llegado en los grupos lingüísticos el día anterior. Decidimos que era importante responder a las cuestiones que planteaba el Superior General de forma consensuada y así lo hicimos después de algunas intervenciones.
Por otra parte, tuvimos una breve presentación de la realidad de cada una de las Provincias; de la organización de encuentros de formación on-line (el SIEV lo organizará), con traducción simultánea, para misioneros CEVIM como preparación a las celebraciones del 400 aniversario de la fundación de la CM; encuentro de misioneros jóvenes de la CM en París para el 2025; celebraciones jubilares de la Congregación; informe económico de la CEVIM, etc. Para finalizar, procedía renovar los cargos que quedaron de la siguiente forma: P. Pawel Holc, Visitador de Polonia como Presidente; P. Fréderic Pellegigue, Visitador de Francia, como Vice-Presidente, y el P. Pedro Guimaraês, Visitador de Portugal, como vocal por un año.
Terminamos la jornada con la celebración de la Eucaristía presidida por Mons. Maksimilijan Matjaž , Obispo de Celje y con la preceptiva cena festiva. Así, con este broche de oro, terminó esta jornada intensa de trabajo y también los días de formación, reflexión y comunicación oficial.
El jueves 11 de abril, comenzamos el día con la oración y el desayuno, para tomar un autobús que nos llevaría a disfrutar de una jornada de convivencia y visitas. Eslovenia es un país pequeño, donde el 65 por ciento de su territorio son bosques. Magníficos paisajes que elevan el alma hacia el Creador. Así visitamos las ruinas de la Cartuja de Žiče. Este monasterio fue establecido hacia el año 1160 por el Margrave de Estiria de nombre: Otokar III, que falleció en el año 1164 y confirmado por su hijo Otokar IV. Se considera una de las cartujas más viejas de Europa central, con el dato curioso de que es el primer monasterio cartujo fuera de Francia y de Italia. De ahí, nos traladamos a la ciudad de Ptuj, que se encuentra en la Región de Podravje, una rica zona nutrida por el Río Drava, que dotó siempre de gran riqueza a sus habitantes, convirtiéndola también en una posición estratégica durante parte de la historia. Es de las ciudades más antiguas e importantes de Eslovenia, datando de la Edad de Piedra y alcanzando su mayor esplendor durante la época romana de la que, todavía hoy, se mantienen sus vestigios y el turismo: el gran castillo en lo alto, los baños termales, su rica gastronomía, etc. Un recorrido por sus calles bajo la experta dirección del P. Branko Cestnik, que nos había acompañado el primer día con su conferencia, nos ayudó a comprender la grandeza de esta ciudad.
Para la comida se hizo presente el Cardenal Rodé, C.M., que nos acompañó y después presidió la Eucaristía que celebramos en el Santuario Basílica de Marije Zavetnice («de la Virgen Protectora») es un lugar de peregrinación que contiene uno de los tesoros del país: una magnífica Virgen de la Merced esculpida que data del siglo XV, al igual que la iglesia. Se han conservado algunos frescos murales de época. Quizás, y esto es una opinión muy personal, las modernas vidrieras, coloridas, restan un cierto encanto antiguo a este Santuario. Los Franciscanos conventuales atienden este lugar y nos obsequiaron, al finalizar la Eucaristía y la visita, con un pequeño refrigerio. Muchas gracias.
El día avanzaba y nos trasladamos hasta el pueblo natal del Superior de la Casa de Celje donde tuvimos la oportunidad de disfrutar de unas vistas que iban desde los paisajes de bosques hasta las viñas que estaban comenzando a brotar. Allí nos ofrecieron una merienda-cena acompañada de música a cargo de los jóvenes locales que nos hicieron disfrutar del fin de este día. En el regreso el cansancio del día se reflejaba en un autobús donde las voces de la mañana se habían cambiado por el silencio “meditativo”.
El viernes 11 de abril fue de despedidas y emprender el viaje de regreso. La Eucaristía de la mañana puso punto y final a este encuentro donde pudimos, una vez más, disfrutar de la fraternidad vicenciana y de los diversos idiomas que nos llevaban a desearnos un feliz viaje y un pronto reencuentro.
No puedo terminar esta breve reseña, sin agradecer, de una forma muy especial, en el nombre del P. Robert Petkovsek, C.M., Visitador de Eslovenia a todos los Misioneros de este Provincia, toda su dedicación, detalles, preocupación, etc., para que todo estuviese en su lugar y pudiésemos sacar provecho de estos días. Su acogida, su intento de estar atentos en los diversos idiomas para que todo resultase agradable y provechoso, se hizo notar y nos hizo notar que, más allá de nuestras procedencias y formas de ser, nos une la fraternidad vicenciana. Muchas gracias y quiera el buen Dios que sigamos creciendo en la unidad que nos lleve hacia esa viviencia europea de nuestra vocación y carisma.
Quedamos convocados para la próxima reunión CEVIM, en París, durante la reunión general de Visitadores que tendrá lugar en el mes de mayo, 2025.
José Manuel Villar Suárez, C. M.
Visitador
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