Campamento de verano-Paúles-2024

Han pasado unos días desde que finalizamos el campamento de Limpias 2024 y todavía siguen resonando dentro de nosotros los buenos momentos que hemos compartido.

Arrancábamos el 5 de julio una aventura que se prolongaría durante más de una semana por la que damos muchas gracias a Dios. Desde que nos levantábamos a las 8.30 horas de la mañana, pasando por las comidas, las formaciones, las marchas, las veladas, los talleres, los deportes, las excursiones a Laredo y Santander, la aventura con las tirolinas, las Eucaristías vividas, los tres ratos de oración que hemos vivido con el Señor… Parece todo muy resumido, pero cada uno de los que fuimos sabe lo que ha significado cada momento.

Han sido días de cansancio, de dormir como mucho un par de horas, de atender alguna que otra urgencia (diurna y nocturna) con los síntomas propios de todo campamento (gastroenteritis, una noche con fiebre, una torcedura, un esguince… nada nuevo que contar, lo entendemos todos bien). Pese a los nervios y tensiones que se viven durante su celebración, los monitores vinimos muy satisfechos, y aprovechamos ahora para darles las gracias a todos los acampados: por su naturalidad, por abrirse a conocer a otros, por su ingenio, por su creatividad, por acercarse a Dios en cada rato de oración, y, cómo no, por haber cuidado también de los monitores. Nos hemos sentido queridos y acompañados. Y eso nos ha ayudado a que, sin duda, todo salga mejor.

Ha sido una preciosa experiencia que resumimos en unas pocas fotos. Pero que, en el fondo de cada uno de nuestros corazones, estas imágenes (y otras muchas) quedarán para el resto de nuestra vida.

Alberto Muñoz Pardal

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