
El 25 de abril de 2025, en el Colegio Leoniano de Roma, nuestro Superior General inauguraba el tiempo de preparación para celebrar el IV Centenario de la Congregación de la Misión, con el lema: “Revestíos del Espíritu de Jesucristo”. En esa celebración nos invitaba a cultivar y favorecer tres dimensiones fundamentales para el futuro de la Congregación. Estas son las dimensiones: profética, sinodal y misionera. Desde ese momento comenzó el camino, a nivel general de la Congregación, que nos condujo a todos los Visitadores del mundo a la Casa Madre de París desde el 27 de abril al 11 de mayo.
El día 27 de abril, la jornada estuvo dedicada al encuentro de todos los Arzobispos y Obispos miembros de la Congregación de la Misión (los 3 Cardenales dispensaron su asistencia por la muerte del Papa Francisco y la convocatoria del Conclave) que fueron invitados por el Superior General. La Eucaristía de inicio fue presidida por Mons. José Vicente Nacher Tatay, C. M., Arzobispo de Tegucigalpa. En una sentida y sencilla homilía nos dijo: “Nosotros, hijos de San Vicente de Paúl, tocamos las heridas del mundo con profundo respeto, para poner en ellas un bálsamo de esperanza… dejémonos interpelar por los pobres y sus sufrimientos; anunciemos el Evangelio incluso en los lugares más lejanos; preocupémonos de manera concreta y fraterna por los sacerdotes; administremos bien nuestros recursos… ¿no es esto lo que nos enseñó nuestro Santo Padre Vicente?”.
Durante esta jornada se profundizó en el carisma por medio de dos intervenciones. La primera a cargo del P. Andrés Motto, C. M, donde se presentó, a la luz de la experiencia pastoral de San Vicente y de la antología de textos vicencianos, las cualidades de un obispo vicenciano. La segunda, con el tema La Misión de la Iglesia hoy, fue confiada a Mons. Joseph Dore, Arzobispo emérito de Estrasburgo. Este día terminó con la visita y celebración de las Vísperas en la Catedral de Notre-Dame.
Primer día del Triduo (28 de abril). Comenzó con la celebración Eucarística en la Capilla de la Medalla Milagrosa en Rue du Bac, presidida por el Superior General, el cual nos invitó a “dar gracias a Dios por las bendiciones y gracias concedidas a la pequeña Compañía impulsándonos a entregar todo lo que somos y tenemos para evangelizar y servir a los pobres. Solamente así, seremos fieles al carisma continuando la misión de Cristo en la tierra”. Al término de la celebración procesionamos desde la rue du Bac a rue de Sèvres con el relicario que contiene el corazón de San Vicente donde se expuso al público y tuvimos oración durante todo el día divididos en Conferencias, para concluir el día con la asistencia, en la misma Iglesia de nuestra Casa Madre, a un espectáculo cultural sobre la vida de San Vicente a cargo de un grupo de jóvenes de Calcuta, India.
Segundo día del Triduo (29 de abril). Viajamos a Gannes, donde san Vicente confesó al campesino moribundo y a Folleville, donde pronunció el primer sermón de la Misión sobre la confesión general. Allí celebramos la Eucaristía presididos por el P. Gregory Gay, C. M., el cual nos recordó la necesidad de: “salir de nuestra zona de confort para ir a las periferias de nuestro mundo, a las personas más necesitadas de amor, de compasión; a salir para estar del lado de los empobrecidos y de las víctimas del abuso de poder… ¡somos una comunidad para la misión!”. Después del almuerzo, a primera hora de la tarde, tuvimos la oportunidad de participar en la celebración penitencial comunitaria con confesión individual.
Tercer día del Triduo (30 de abril). Guiados por el P. Robert Maloney, C. M., se nos propuso el tema “Revitalizar el carisma de la Congregación” insistiendo en estos puntos: “abrir nuevas misiones ad gentes, ayudar y formar al clero diocesano, formar a los miembros de la Congregación y sobre todo a los formadores, promover el proyecto Alianza de la Familia Vicenciana con las personas sin hogar (13 casas), colaborar estrechamente con los diversas ramas de la Familia Vicenciana, desarrollar una espiritualidad activa y profundamente orante, tener una prudencia necesaria”.
La segunda parte de la mañana se dedicó a una mesa redonda moderada por el Asistente General P. Nélio Pereira Pita, con la participación de 5 Misioneros: PP. Thomas Esselman, Luis Miguel Rojo, Mekonnen Butta y Daniel Pilario, donde a su juicio señalaron los retos a los que nos enfrentamos, hoy en día, para vivir con intensidad el carisma revitalizando las principales estructuras a las que debemos prestar atención. Por la tarde, fue el P. Corpus Delgado el que disertó sobre el tema: “La Misión de la Congregación de la Misión al inicio de su quinto siglo de vida”. Concluimos el día con la celebración de la Eucaristía en la Iglesia de nuestra Casa Madre en Rue de Sèvres.
Cierre del Triduo (1 de mayo). Tuvimos la celebración de la Eucaristía en la Iglesia de San Eustaquio, con la presencia de la Madre General y su Consejo junto a otras muchas Hijas de la Caridad, miembros de la Familia Vicenciana y fieles que se fueron uniendo. Dicha celebración fue presidida por Mons. Emmanuel Tois y concelebrada por los 20 Obispos de la C. M presentes durante estos días en París; Padre General y Consejo junto a todos los Visitadores y misioneros que estaban presentes. Podíamos resumir la homilía del Obispo Auxiliar en estas palabras: “La bondad de Dios nos da la fuerza para comenzar de nuevo con la conciencia de que Él es el acontecimiento que debemos anunciar”. Concluimos estos primeros días con las palabras finales del Superior General en acción de gracias: “Ha sido un tiempo de gracia. Este aniversario no es solo memoria, es impulso. Nos recuerda quiénes somos y hacia dónde queremos seguir caminando”.
José Manuel Villar Suárez, C. M.
Visitador Prov. San Vicente de Paúl-España
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