
Después de celebrar el triduo, el día 2 de mayo comenzamos la reunión del Superior General y su Consejo con todos los Visitadores de la Congregación que estábamos reunidos en la Casa Madre de Paris, rue de Sevres. Estos días comprendieron desde el 2 al 11 de mayo. Y vinieron marcados por estos objetivos:
1) Evaluar el estado actual y la proyección de la Congregación a la luz de las cinco prioridades establecidas en la Asamblea General de 2022 junto a los 11 puntos planteados, en la misma Asamblea, por el Superior General.
2)Cómo motivar a los Visitadores y a sus respectivas Provincias a apropiarse, nuevamente, del Documento y las prioridades de la Asamblea General 2022.
3) Comenzar la preparación para la Asamblea General de 2028.
La metodología que se propuso vino marcada por la participación sinodal: apertura al Espíritu, conferencias o intervenciones que abrieron el camino a la reflexión y al diálogo, trabajo en grupos (lingüísticos y de conferencias) para llegar a la puesta en común.
Para llevarlo a cabo se estableció un horario “europeo” donde la jornada comienza temprano y finaliza, según nuestros criterios españoles, también temprano a las 18,30 con las Vísperas y a las 19,00 horas, cena y descanso. Un horario donde tuvimos un promedio de cinco horas y media de trabajo y una hora y media de oración comunitaria al día. La única interrupción fue el día 8 de mayo que tuvimos una salida para celebrar la Eucaristía en Clichy donde fuimos magníficamente recibidos y obsequiados con el almuerzo, así como para visitar los lugares que san Vicente conoció como propiedades de los Gondí, aunque, en este tiempo, tan cambiados.
Los temas tratados vinieron marcados por las palabras del Superior General: “… estamos aquí hoy para expresar nuestro más profundo agradecimiento por el pasado, tanto nuestros logros como nuestros fracasos… Jesús sigue manteniéndonos hasta el día de hoy como sus colaboradores en la misión confiada a Vicente de Paúl. El pasado sigue siendo para nosotros un proceso de aprendizaje del que extraemos todo lo positivo para el futuro y dejamos todo lo negativo atrás… Conversión y nuevo Pentecostés, estas palabras apuntan hacia el futuro como un proceso permanente en nuestras vidas personales, así como en la vida de la Congregación… Creo firmemente que estas dos palabras deben encarnarse aquí y ahora, sin demora, sin posponer pasos que deben darse hoy y no mañana (…) es necesario buscar caminos… les invito a todos a realizar una vez más este análisis y discernimiento, punto por punto, sin usar la clave de “no es posible, lo hicimos durante mucho tiempo así, siempre lo hacemos así”… y usando otra clave, otro modo de pensar y de responder: veamos otras opciones, comencemos, intentémoslo”. Y continuó afirmando: “… nuestras mentes y corazones necesitan estar bien abiertos no para ver sólo la realidad de mi Provincia… sino la totalidad de la Conferencia de Visitadores y el conjunto de toda la Congregación, nada más y nada menos”. Para concluir con estas palabras: “… si queremos la revitalización, la conversión y un nuevo Pentecostés para la Pequeña Compañía, no podemos permanecer resistentes, inflexibles o inamovibles debido a las razones negativas que puedan bloquearnos sino, todo lo contrario, abiertos a cambios radicales, cambios heroicos, para dar pasos que hasta ahora no se han dado… para vivir con esperanza e ilusión es preciso dar estos pasos”.
Temas tratados. Retomamos los once puntos propuestos por el Superior General en la Asamblea General 2022: Identidad de la CM al inicio del V siglo (espiritualidad y carisma); cultura de las vocaciones (renovación del fuego original en el seguimiento de Cristo evangelizador y servidor de los pobres); promoción vocacional y revitalizar la presencia de los Hermanos pues “nuestra Congregación necesita respirar con los dos pulmones para continuar nuestra identidad como la dejó San Vicente”; formación de formadores; misiones “ad gentes”; revitalizar las misiones populares; formación del clero y formación de laicos; análisis profundo de nuestra presencia en las parroquias y recuperar las casas misión; desarrollar más las oficinas de comunicación social.
Para profundizar en todos estos temas fuimos ayudados por charlas que nos iban introduciendo en el dinamismo y reflexión del día. Títulos tan provocativos como: “Dimensión espiritual de la Fundación”; “Dimensión contemplativa del carisma misionero vicentino”; Estilo de vida y guía práctica de la comunidad local; Parroquias misioneras, casa misión y misiones populares; Ratio formationis; “La Congregación ante el desafío de vivir hoy el carisma misionero vicentino”, etc., marcaron la escucha, la reflexión y el compartir. Todo ello junto al discernimiento tanto particular como por grupos lingüísticos y en Conferencias de Visitadores.
En definitiva, han sido días muy intensos donde las diferencias que proceden de la internacionalidad y la forma de vivir el carisma en los diferentes lugares se dejan notar. Diferencias que, lejos de separarnos, nos invitan a buscar juntos, discernir desde la apertura al Espíritu, reflexionar con los pies en el suelo y con el ánimo esperanzado de dejarnos conducir hacia la renovación del carisma que hemos heredado y del que somos responsables hoy, aquí y ahora.
Termino ésta muy somera información con las palabras de San Vicente de Paúl que, el mismo Superior General, nos recordó: “… Salvador mío, yo nunca te había dado gracias por ello; lo hago ahora por todos los presentes y ausentes. Tú nos has destinado a esta misión en tus ideas eternas; ¡haz que cumplamos debidamente con su santa gracia! Pero, Salvador mío, ¿de quienes te sirves para la conversión de los pueblos y para continuar la misión? No somos más que unos pobres hombres, ¡cuánta confusión para nosotros! Señor, concédenos la gracia de hacernos dignos de esta misión y de nuestra vocación” (SVP, XI, 647).
José Manuel Villar Suárez, C. M.
Visitador Prov. San Vicente de Paúl-España
{eventgallery event=»Consejo-General-Visitadores» max_images=200 thumb_width=100}


