Los Misioneros Paúles en Valencia viven una intensa ruta de fe y misión compartida en honor a la Virgen Milagrosa

La comunidad local de los Misioneros Paúles en Valencia ha vivido estos días un tiempo especialmente intenso y profundamente gozoso, marcado por la celebración de numerosos triduos y fiestas en honor a la Virgen Milagrosa en diversos puntos de la diócesis. Ha sido un verdadero recorrido misionero que ha llevado a los sacerdotes a multiplicar presencias, kilómetros y encuentros, con el deseo de servir y compartir la fe allí donde la Familia Vicenciana vive, trabaja y acompaña.

En primer lugar, en la propia comunidad, viviendo un triduo, y compartiendo algunos rasgos de La Milagrosa y, como no puede ser de otra forma, celebrando el triduo en la Parroquia de Monteolivete, donde los Misioneros prestan su servicio pastoral todo el año y donde la devoción a la Milagrosa es signo de unidad y vida parroquial; con la colaboración de los sacerdotes de La Colegiata de San Bartolomé, a los que han agradecido su presencia y predicación.

Al mismo tiempo, los Paúles han acompañado el triduo en la Capellanía de las Hijas de la Caridad, presencia que sostienen de manera continuada durante todo el curso, y donde la celebración de la Virgen ha sido vivida con espíritu fraterno.

La misión ha llevado a los Misioneros hasta el Colegio del Carmen de Benicalap, atendido por las Hijas de la Caridad, donde alumnos y hermanas han celebrado con gran alegría a la Virgen. Igualmente, han estado presentes en los triduos de Albaida, Xàtiva y Massanassa, donde la devoción a la Milagrosa reúne cada año a numerosos fieles y donde la colaboración con la Asociación de la Medalla Milagrosa y, JMV, se ha hecho notar con especial cariño.

Finalmente, han participado en la fiesta de la Milagrosa en los colegios de Cullera y Bétera. En ambos centros, la celebración con los niños y jóvenes hizo de la jornada un testimonio de fe sencilla, cercana y profundamente vicenciana.

Además, los jóvenes de JMV también han tenido un papel significativo durante estos días, compartiendo con ilusión su vivencia de fe y tomando parte activa en las celebraciones y actividades preparadas en honor a la Virgen Milagrosa. Su presencia, llena de entusiasmo y compromiso misionero, ha aportado frescura y esperanza al camino comunitario, recordando que la devoción se transmite y se hace vida sobre todo en las nuevas generaciones.

Todas estas celebraciones muestran un rasgo esencial de la vocación del paúl: la itinerancia misionera. Los kilómetros recorridos —desde la ciudad hasta los pueblos, desde los templos hasta los colegios— son expresión concreta de una misión compartida con las Hijas de la Caridad, la Familia Vicenciana y las comunidades cristianas. Kilómetros llenos de alegría, de encuentro, de servicio humilde y de anuncio.

La comunidad de Valencia agradece el cariño recibido en cada lugar y renueva su deseo de seguir caminando junto a todos, llevando el Evangelio al estilo de San Vicente de Paúl: con sencillez, disponibilidad y un corazón misionero que no se cansa de salir al encuentro.

Equipo de Medios.

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