
Como Familia Vicenciana, hemos vivido una semana llena de alegría, de fraternidad y sobre todo de encuentro. Un año más, los 13 seminarista paúles en formación, pertenecientes a las dos Provincias de España y a la de Portugal, nos reunimos en Palencia para realizar nuestros Ejercicios Espirituales anuales.
Hemos vivido cinco días de reflexión y oración. Este año la fecha ha sido diferente a la de otros años: lunes 21 al sábado 26 de abril. También han resultado más atractivos por celebrarlos en pleno tiempo pascual. Por nuestra Provincia San Vicente de Paúl-España, nos ha acompañado el Asistente provincial, P. José Ignacio Caamaño, C. M., además de la grata visita de nuestro Visitador P. José Manuel Villar Suárez, C. M. Por la Provincia de Zaragoza, ha estado presente el P. Iván Juarros, C. M. y por la Provincia de Portugal, el P. Víctor Ezen.
El P. Hugo Ricardo Sosa, C. M., de la Provincia de Argentina, Paraguay y Uruguay, actualmente residente en Roma, es quien ha dirigido estos Ejercicios Espirituales. En las charlas ha ido desglosando los temas de cómo Caminar con Vicente de Paúl a la luz de la Pascua. Al mismo tiempo, nos hemos dejado guiar por la riqueza de la liturgia de la Palabra, especialmente en los Evangelios de la Octava de Pascua, y hemos contemplado algunas facetas de la vida de nuestro fundador: su espiritualidad, sus experiencias y su modo de configurarse con Jesucristo. A partir de la vivencia particular de Vicente de Paúl, hemos tratado de encontrar inspiración para nuestro propio camino de fe. También hemos reflexionado sobre la oración, el Espíritu Santo, la comunidad y la Eucaristía. El P. Hugo ha insistido en la necesidad de volver a Dios resucitando todos los días. Ha hecho referencia continua a la misericordia de Dios y ha aludido con frecuencia a la Virgen María y a las primeras comunidades con el Resucitado.
Con el corazón agradecido, damos gracias a Dios por este tiempo de gracia que hemos vivido. También agradecemos a todas aquellas personas que lo han hecho posible. Y con la mirada puesta en la “Galilea” de nuestras realidades cotidianas, regresamos con la certeza de que allí también nos espera el Resucitado, con su paz y su alegría.
Hemos tenido un ambiente comunitario y apropiado para lo que significan estos días especiales de retiro. Las Eucaristías -centro de la vida comunitaria- han sido encuentros de gracia, han estado bien celebradas y con abundantes cantos adaptados a los distintos momentos de la celebración.
Todos han agradecido al P. Hugo Sosa su presencia y cercanía con todos los misioneros y las reflexiones que nos ha dado. Jesús ha resucitado, y con él renace la esperanza. ¡Feliz Pascua!
José Antonio Urrea Ramírez
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